El Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) es un trastorno de ansiedad muy grave que genera mucho sufrimiento a la persona que lo padece. El TOC se caracteriza, entre otras muchas cosas de real importancia, por su sintomatología, que interfiere de manera contundente en la calidad de vida de la persona.

 

Los síntomas como expresión de un conflicto interno inconsciente

 

La elevada ansiedad que tiene la persona con TOC genera toda la sintomatología obsesiva, es decir, los pensamientos obsesivos. Estas ideas obsesivas generan mucho malestar en la persona, porque son pensamientos ansiógenos, involuntarios, recurrentes e intrusivos que no desea tener y por lo tanto, sus obsesiones dominan su propia voluntad. Estos pensamientos provocan que la persona realice determinadas compulsiones (que son rituales y acciones repetidas) para intentar parar o al menos reducir sus pensamientos obsesivos. Sin embargo, las compulsiones, lejos de reducir su ansiedad y sus obsesiones, terminan por invalidar aún más a la persona porque su realización conlleva mucho tiempo y un desgaste enorme a nivel psicológico e incluso físico. No obstante, el TOC no se puede reducir a su sintomatología. Los síntomas no son más que la expresión manifiesta de algún conflicto interno inconsciente. Es decir, los síntomas expresan que alguna cosa va mal dentro de uno mismo y la manera de manifestar ese malestar es a través de los pensamientos obsesivos con o sin compulsiones. Asimismo, si nuestro foco sólo se enfoca hacia la sintomatología, estamos perdiendo de vista la raíz y las razones que generan la ansiedad, el malestar y el sufrimiento en la persona.

 

La importancia de ir más allá de la sintomatología

 

Podríamos hacer la metáfora de que los síntomas son el humo de una hoguera y el fuego es el conflicto interno que genera el malestar. Por lo tanto, si ponemos el foco en el humo (los síntomas), lo único que haremos será disiparlo, pero si no nos centramos en el fuego (y tratamos de ir al núcleo del conflicto), el humo volverá a aparecer. Por eso es importante tener en cuenta que el TOC no sólo son pensamientos obsesivos y compulsiones, sino que detrás de ello hay una persona que sufre por una serie de elementos internos de carácter personal e interpersonal que él/ ella desconoce.

La persona con TOC siente mucha impotencia y frustración, porque es consciente de que sus pensamientos pueden ser irracionales y aunque desee detenerlos, no es capaz de hacerlo. Además, sus compulsiones también pueden ser irracionales.Todo ello puede dificultar que los demás le entiendan.

Hace un tiempo escribimos algunos consejos para ayudar a un ser querido con TOC. En este artículo vamos a explicar algunos nuevos consejos que pueden venir bien para ayudar a una persona con TOC, ya que muchas veces, debido a la complejidad del trastorno, los familiares y amigos no saben muy bien cómo actuar ni cómo ayudarle y es fácil no saber qué cosas pueden ser de ayuda o contraproducentes. 

 

Ofrecer apoyo y confianza

Todos necesitamos sentirnos apoyados y contar con personas con las que podemos confiar y expresar lo que sentimos sin miedo. El apoyo emocional es fundamental para que la persona con TOC no se sienta sola, porque cuando uno padece un trastorno obsesivo puede sentirse extraño y diferente al resto, lo que genera sentimientos de soledad. Por eso, es fundamental que sienta que no está solo/a y que puede contar con nosotros.

Una manera de hacerle sentir nuestra compañía y confianza es ofrecerle el espacio y el tiempo que necesite para hablar de lo que desee con nosotros. A veces, vamos con nuestra mejor intención y queremos ayudar a nuestro ser querido de la mejor manera posible, pero puede que a él/ ella le cueste expresarse, abrirse, hablar de cómo se siente y de todo aquello que le hace sufrir. Si sucede esto, lo mejor que podemos hacer es no forzar ni exigir que nos cuente nada que no desee, sino simplemente decirle que si quiere hablar, puede contar contar contigo cuando quiera o lo necesite. El hecho de que vea que no le estás exigiendo que se abra a ti, sino que simplemente le ofreces esa posibilidad, hará que se sienta seguro y aceptado por ti. Cuando sentimos que nos quieren sin pretensión y sin exigirnos ser de una manera concreta o actuar de una forma determinada, nos sentimos enormemente aceptados y amados, porque sentimos que nos están queriendo sin condiciones e intereses. También es importante que le hagas saber que deseas lo mejor para él/ ella, y aunque quizás ya lo sepa, va bien decirlo y verbalizarlo, porque a veces simplemente necesitamos escucharlo y cuando expresamos cosas así, facilita que se cree un vínculo de mayor intimidad y confianza.

 

Actuar desde la comprensión y la empatía

Tal y como hemos explicado anteriormente, los síntomas del TOC (pensamientos obsesivos y compulsiones) pueden ser irracionales y ello puede generar cierta incomprensión por parte de los demás. Muchas veces, la incomprensión lleva a actuar de manera inadecuada, porque al no entender por qué la persona que apreciamos piensa lo que piensa (obsesiones) o hace lo que hace (compulsiones), podemos caer en el error de pensar que lo hace por propia voluntad y hemos de entender que detrás de las compulsiones se esconden muchos temores. Por eso, si tratamos de entender el trastorno nos va a ser mucho más fácil empatizar con él/ ella, y cuando comprendemos las cosas, nos es mucho más fácil ponernos en el lugar del otro y actuar desde la empatía.

Hemos de pensar que las personas con TOC se ven superadas por sus obsesiones y compulsiones y que ellos/ as son los/ as primeros/ as que desearían salir de esa situación, por lo que una manera de ayudarle sería mostrar una actitud de animar y tratar de generarle esperanza en momentos en que se sienta más deprimido o pesimista respecto a su estado.

Hemos de comprender que a las personas que padecen este trastorno les duele y les frustra verse atrapadas por su psicopatología, por lo que es fundamental mostrar comprensión y empatía, por ejemplo, expresando el esfuerzo que hacen y reconociendo lo duro que debe ser, pero a la vez, mostrando optimismo, fortaleza y esperanza, para no generar aún más desesperación y frustración en él/ ella.

 

Mirar su persona y no el TOC

Si la persona que apreciamos hace tiempo que ha desarrollado este trastorno y/ o está diagnosticado, puede que sienta el cierto estigma social que todavía hay en nuestra sociedad respecto a las psicopatologías y la sintomatología, por lo que a veces, a un nivel social, puede sentirse “etiquetado”, o que es un trastorno obsesivo más que una persona. Por eso, es importante que cuando nos relacionemos con esa persona que apreciamos, no hablemos tanto de los síntomas que padece, sino de sus preocupaciones, sufrimientos,  gustos, aficiones, pasiones… es fundamental que sienta que estás viendo su persona más allá de su enfermedad, porque a veces, cuando a uno le diagnostican un trastorno determinado, la mirada del entorno hacia uno mismo cambia y el trato es diferente e incluso puede que más distante. Por eso, se sentirá recogido y aceptado si ve que nuestra mirada hacia él/ ella no ha cambiado y que por encima de su trastorno está su persona. Este es un detalle que puede parecer minúsculo, pero puede significar mucho para la persona con TOC, porque muchas veces, pueden sentir que son mirados como enfermos y no como personas. El hecho de que sientan que sus amigos o seres queridos le miran como siempre le han mirado, les reconforta y hace que se sientan aceptados por quiénes son y no por lo que tienen o dejan de tener (su enfermedad).

 

No juzgar los síntomas del trastorno

Es fundamental no juzgar las obsesiones y las compulsiones de la persona que tiene TOC. Es cierto que esto suena muy evidente, pero a veces, sin darnos cuenta, debido a que desconocemos sus obsesiones o rituales, podemos caer en el error de juzgarlo, porque simplemente no las entendemos. No obstante, tener una actitud de escucha y tolerancia es muy importante, porque es cierto que en la medida en que uno se siente a gusto y en confianza con la persona con la que está, ayuda a que uno pueda hablar de sus cosas sin miedo y al final, incluso pueden salir cosas más íntimas y que pueden tener que ver con el origen del trastorno, lo que puede ser muy útil para trabajarlo en terapia (si es que está en tratamiento).

 

No ayudes a fomentar la sintomatología obsesiva

Es muy importante que nuestra persona sea una figura de alivio y serenidad para la persona con TOC. Con ello no quiero decir que tengamos que ser perfectos y vivir complaciéndole todo el tiempo. Lo que quiero decir es que las personas con TOC tienen mucha ansiedad, se pasan gran parte del día preocupados, con temores y pensamientos que les generan inquietud, malestar… Por ejemplo, lo que no sería adecuado es entrar en sus pensamientos e ideas obsesivas y le hagamos pensar aún más sobre ello. Tampoco sería indicado que si sus compulsiones tienen que ver, por ejemplo, con la limpieza, hagamos comentarios sobre lo sucio o limpio del lugar en donde estamos con él/ ella. En cambio, lo que es muy recomendable es que cuando estemos con él/ ella podamos hablar de otras cosas que no tengan que ver con el TOC. El hecho de que con nuestra presencia pueda divertirse, disfrutar o simplemente se olvide un rato de sus obsesiones es muy saludable y muy positivo para él/ ella. Evidentemente, también es positivo que tengamos una relación en la que podamos hablar sobre lo que necesite, pero sin que la relación se base exclusivamente en hablar del trastorno. Tal y como he citado anteriormente, es muy importante poder compartir momentos de ocio y diversión.

 

Apoyar el tratamiento psicológico

Las personas con TOC, debido a su alto nivel de ansiedad y su sintomatología, acaban sufriendo mucho. Sus pensamientos intrusivos y desagradables les provoca mucho malestar y las compulsiones les generan un alto deterioro a todos los niveles, lo que hace que no puedan llevar una vida con normalidad. Por eso, si decide pedir ayuda a un profesional e iniciar un tratamiento psicoterapéutico, es importante que le apoyemos en su decisión. Cuando el trastorno es una realidad en la vida de la persona, esta no es capaz de lidiar con todo ello y normalmente acaban empeorando.

Hay que tener siempre muy presente que el TOC es un trastorno psiquiátrico grave y si queremos lo mejor para nuestro amigo/a o familiar, hemos de pensar en su bien y en aquello que le puede ayudar a mejorar y a estar mejor. Por eso, la ayuda de un profesional cualificado puede ser muy acertada y valiosa. También hemos de tener en cuenta que tomar la decisión de pedir ayuda y acudir a un profesional puede no ser fácil para la persona, ya que puede tener miedo de enfrentarse a su enfermedad, de ver la auténtica gravedad de sus síntomas, etc. Por eso, el apoyo de los amigos y / o familiares es fundamental.

 

Estos son sólo algunos consejos que pueden ser útiles para saber cómo podemos ayudar a una persona con TOC.

Si este artículo te ha interesado, en el blog de Ipitia  podrás encontrar una amplia variedad de artículos sobre TOC y ansiedad que pueden ser de tu interés.

 

JC

Equipo Ipitia

www.ipitia.com

 

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