En esta nueva serie hablaremos sobre el miedo a hacer daño, miedo a perder el control y cometer un acto violento hacia otra persona, el miedo o la fobia de impulsión convertida en una obsesión.  Un trastorno obsesivo no tan conocido en la sociedad pero que genera un gran sufrimiento, especialmente en personas donde el bien y el mal tienen un peso muy importante, queriendo ser buenos por encima de todo.

El bien y el mal, lo bueno y lo malo es y ha sido un tema de debate y dogma a lo largo de nuestra historia convirtiéndonos en héroes o villanos, santos o condenados según el fruto de nuestros actos y pensamientos. Como el Auriga en el Mito de Platón del Carro Alado para describir las partes del alma y de las necesidades humanas, el hombre tiene que conducir sus pensamientos integrando todas sus partes de igual modo que el auriga conduce un carro tirado por dos caballos, uno de ellos es blanco, hermoso, noble y racional y por el contrario el otro de raza y carácter, pasional e irracional.

 La responsabilidad del hombre es integrar en la conciencia sus dos partes como para el auriga dominar los dos caballos con el fin de llegar a un terreno más elevado y acorde al propio ser.

¿Qué es el miedo a hacer daño?

¿Cuales son las causas?

¿Cómo se cura el miedo a hacer daño?

Qué es el <strong>miedo a hacer daño

¿Qué es el miedo a hacer daño?

El miedo a hacer daño es un tipo de TOC donde las obsesiones se centran principalmente en el miedo irracional a perder el control y herir físicamente a alguien, normalmente a las personas más queridas o de mayor vulnerabilidad. Este tipo de pensamientos o ideas recurrentes funcionan por asociación en sus inicios, cualquier noticia o suceso violento que puedan saber o conocer les sirve para imaginarse a ellos en esa situación.

¿Qué pasaría si yo mismo pierdo el control y mato a alguien? ¿Sería capaz de hacer algo parecido? ¿Y si me encuentro en esa situación?…  De esta forma se entra en una dinámica que parece no tener fin.

Bajo situaciones de ansiedad elevada estos pensamientos cobran mayor fuerza siendo más difíciles de controlar y haciendo sufrir mucho a las personas que lo padecen. Es tanta la reflexión que ejercen sobre sus pensamientos que se llegan a imaginar cometiendo el propio delito de tal manera que se asustan de ellos mismos y se sienten tan culpables de como si fuera real.

Miedos y pensamientos recurrentes:

-Miedo a empujar a alguien a las vías del tren o a la carretera o en zonas elevadas como un balcón o precipicio arrojarle al vacío.

-Miedo a coger un cuchillo o tijera y apuñalar a alguien.

miedo a hacer daño a tu propio bebé como podría ser ahogándolo en el baño

-Miedo a ahogar a tu pareja o un ser cercano mientras duerme

-Miedo coger un cuchillo o arma punzante y clavarlo

-Miedo a atropellar a alguien intencionadamente con el coche u otro vehículo

Es tal el miedo que las personas que lo padecen evitan ciertas situaciones para evitar el conflicto con sus pensamientos, pero poco a poco irán perdiendo terreno frente a la vida. Evitan los lugares elevados, dormir acompañados, esconden cualquier utensilio punzante como cuchillos i/o tijeras incluso conducir o quedarse bajo la responsabilidad de un menor o de alguien vulnerable o indefenso.

Las personas con miedo a hacer daño son muy sensibles a la opinión de los demás procuran tener un control máximo sobre sus actos y pensamientos intentando aislar cualquier pensamiento negativo, nocivo o que pueda ponerse en contra de otra persona para que la figura del bien siempre prevalezca.

Cuáles son las causas del miedo a hacer daño

¿Cuáles son las causas del miedo a hacer daño?

Al igual que muchos otros Trastornos Obsesivos Compulsivos, el miedo a hacer daño viene dado por unos niveles muy elevados de ansiedad, consecuencia de un factor: El miedo.

El miedo se ha ido construyendo a lo largo de la vida de la persona entorno a unas experiencias vitales traumáticas que someten al propio cuerpo y sistema nervioso. Una mente no adaptada a vivir acontecimientos de la propia vida y con unos instintos inhibidos y bloqueados.

Bien sabemos que los procesos psicológicos se modifican y evolucionan a lo largo de la vida y que hay mayor plasticidad en el cerebro de la que se pensaba hace unas décadas, pero educar y despertar los instintos como también la construcción del inconsciente se hace especialmente en la infancia ya que hay todo un mundo por descubrir y experimentar. Experimentar y descubrir no depende exclusivamente de la persona, también de su entorno, del colegio, sus padres, amigos y de su propia naturaleza genética.

En el miedo a hacer daño podemos decir que la persona ha despertado un gran interés en quedar y sobre todo en pensar y hacer el bien, intentan ser fieles a una moral rígida, pero por el contrario se ven sometidos a una ira y una rabia que aguarda en la sombra, sin integrar, y que tomó lugar posiblemente a escondidas y en silencio bajo situaciones de estrés, normalmente de sometimiento, como puede ser el maltrato, el bullying y  la presión de las normas y de las buenas formas que no les permite defenderse y acotar el sometimiento.

Pues bien, si tenemos en cuenta estas causas y la necesidad imperiosa que tienen los impulsos de manifestarse entenderemos que encuentren la manera de hacerlo con el TOC. Te pone a prueba con pensamientos totalmente incontrolados y bajo situaciones donde no sales físicamente ‘perjudicado’, al contrario, sales ganando frente a la otra persona vulnerable y frágil a lo que sucede. Si lo comparamos en un entorno animal, sería el gato atacando a una lagartija pero que frente un perro callejero sale huyendo. Todo ello de una forma inconsciente.

Vivir en un ambiente con educación rígida donde te ‘exige’ un exceso cuidado en hacer las cosas bien, pensar en los demás, ser generoso, educado… idealizar el bien olvidando aprender a expresar la rabia, la ira, el dolor, la venganza, lo que vendría a ser la parte oscura del ser y moralmente castigadas hacen de la persona un ser bueno pero indefenso frente al mundo.

La sombra que es inconsciente y conocida popularmente por muchos como el lado oscuro del ser humano, siendo mucho más que eso, está pidiendo ser integrada en la conciencia.

Carl Gustav Jung ‘Uno no se ilumina imaginando figuras de luz sino haciendo consciente la oscuridad’

Evidentemente cada caso y experiencia es única por lo que requiere hacer un buen análisis y estudiar los motivos que la causan como también los que le harán salir del TOC, pero desde la observación clínica nos damos cuenta de que lo mencionado hasta ahora suele ser un denominador común en los pacientes con miedo a hacer daño.

Desde el Instituto Psicológico Internacional de Barcelona, IPITIA, se ha desarrollado un método propio, el método AFOP (link de AFOP) para tratar y curar el TOC.

miedo a hacer daño

¿Cómo se cura el miedo a hacer daño?

El auriga tiene que domar y guiar a sus dos caballos para mantener el equilibrio y seguir firme en el carro alado como la persona tendrá que despertar ciertos instintos e integrar parte de su sombra al consciente lo que le permitirá adaptarse al mundo y no ser un ser pasivo frente a la vida si no una persona capaz de evolucionar adaptada a la vida con sus pasiones e irracionalidades.

¿De qué manera?

En estos casos es muy importante reforzar la personalidad del paciente y dar un espacio a su sufrimiento y al dolor que le ha causado la vida, reforzando la integración de la rabia y la irá dándole un espacio real para reconducirla a través del juego simbólico, silla vacía, psicodrama hasta ponerla en uso en la vida…

Practicar deportes como el Boxeo y el Krav Maga que no sólo te ayudarán a no pensar, sino que también despertarán los instintos adormecidos con el fin de defenderte.

Tengamos en cuenta que hay una idealización del bien y del mal que limita la mirada frente al mundo y que somete a la naturaleza del propio ser. Con el dialogo, la lectura y las experiencias vitales tendremos que sacar a la persona de su posición estricta, liberándola del juicio extremo con el que se rige a sí misma y a su entorno, dándole independencia de campo.

Trabajar sin prejuicios, integrar la sexualidad, el error, los malos pensamientos y deseos y las capacidades innatas del propio ser con el fin de tener una mejor vida a través de la experiencia y la dignificación de la persona.

Encontrar las pasiones de la persona y llevarla a una posición vital conforme a sus deseos y arquetipo y para ello ayudarle a afrontar las barreras de su entorno.

En todo proceso se busca el equilibrio, pero para llegar a él es necesario probar y salirse de las propias normas, lo que para muchas personas con TOC es perder el control, el control que tanto daño causa.

Es necesario e indispensable seguir una terapia para poder asumir un cambio vital y vivir sin TOC. El método AFOP está pensado para curar el Trastorno Obsesivo Compulsivo y éstas son algunas de las claves de su éxito.

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