El miedo a volverse loco y el trastorno obsesivo

miedo a volverse loco

Uno de los miedos más frecuentes en nuestra clínica es el miedo a volverse loco.

Muchas veces nuestros pacientes nos preguntan “¿crees que me estoy volviendo loco?”. A veces no lo preguntan pero lo teman interiormente. Este miedo surge porque tienen pensamientos obsesivos y lo interpretan como algo fuera de lo normal, algo que solo puede significar que algo más está pasando. En este artículo se explicará si el miedo a volverse loco es un miedo justificado y qué significa tener pensamientos obsesivos.

¿Qué significa estar loco?

Estar loco es una terminología que viene del pasado. Según el diccionario “locura” significa privación del juicio o del uso de la razón. Es decir, perder la capacidad de razonar y/o no poder juzgar sobre los propios actos. Por ejemplo, podríamos pensar en alguien que oye voces que le dan órdenes. Se podría decir que esta persona, si sigue las órdenes, no está utilizando su propio juicio, ni la razón. Esto se podría describir como locura. Yo creo, sin embargo que “la locura” es una terminología anticuada, que viene de un pasado oscuro de la psiquiatría.

Antes, a la gente que tenía problemas psicológicos se le veía como personas que estaban fuera de la sociedad, y que además no podían curarse. Solían pensar que era mejor apartarlos de la “gente normal” para que no se contagiará “la locura”. Les encerraron en sitios deprimidos donde el objetivo no era curar sino “no molestar”. Todo esto era debido al hecho de que la gente pensaba que “la locura no se puede curar”, lo cual llevó a que la gente tenía una visión muy negativa sobre las personas con problemas mentales. Una situación que nos sigue afectando hoy en día.

Freud, el origen del cambio

Fue Freud quien generó un gran cambio en cómo se veía las personas con problemas mentales. Freud era la primera persona que intentó entender la causa de los problemas psicológicos. Él mostraba a partir de casos y lecturas, que no solo se podía entender la causa de un problema mental, sino que también se podía tratar y curar.

Por otra parte, también se desarrollaron los psicofármacos los cuales podrían mejorar la calidad de vida en casos como la esquizofrenia y la psicosis. Entonces, una enfermedad mental ya no era una condena para el resto de la vida. Al contrario, muchas personas que sufrían de enfermedades mentales podían llevar una vida relativamente normal.

Todo esto dio lugar a que poco a poco se empezó a ver a los “locos” como personas con un problema lo cual tiene causa, y que además se puede curar. Y así lo seguimos viendo hoy en día. Entonces cuando alguien tiene un problema mental, por ejemplo un trastorno obsesivo, no significa que está loco. Creo que es el momento que tenemos que dejar de llamar loco/a a la gente. En vez de esto tenemos que mirar cuál es la causa del problema y que nos fijamos en la curación. Esto nos lleva a la siguiente pregunta:

¿Estoy loco/a por tener pensamientos obsesivos?

No, para nada. Es importante saber que mucha gente tiene pensamientos obsesivos o intrusivos. De hecho, se ha investigado que el 84% de la población los ha tenido en algún momento de su vida. Esto quiere decir que es más común tener un pensamiento intrusivo de lo que pensamos. Es una reacción frecuente del cerebro hacia una ansiedad elevada interna.

Lo que sí que es cierto, es que cuando tienes más pensamientos obsesivos o de una intensidad más grande, que el sufrimiento interno que hay detrás también es más grande, pero esto no quiere decir que estás loco/a, sino que necesitas ayuda.

¿Por qué tengo estos pensamientos?

Tener pensamientos obsesivos es una consecuencia de tener un estado interno de ansiedad elevado. Si estamos en un estado de ansiedad o tensión y no gestionamos la causa, nuestro cuerpo nos irá dando señales en forma de síntomas físicas o mentales. Al inicio dará señales menos claras como la irritabilidad, o algún dolor. Si no reaccionamos frente a estas señales y no hacemos ningún cambio en nuestro estilo de vida, al final tendremos síntomas más importantes o más frecuentes, como por ejemplo las obsesiones. Las obsesiones son un síntoma de la ansiedad igual como lo puede ser el dolor de la cabeza, un nudo en el estómago, dolor de la espalda, o un mareo. Lo que pasa es que por composición genética y fenotípica, una persona puede tener tendencia a sufrir dolor en los lumbares y otra persona a tener obsesiones.

Las consecuencias de la ansiedad en el cuerpo y la mente.

Para entender mejor como surgen las obsesiones, comparamos ahora las obsesiones con un dolor de la espalda.

Si tengo ansiedad o estrés, es muy probable que guarde tensión en el cuerpo y la musculatura.

Esto puede llevar a que un día tenga una contractura.

Cuando sigo de la misma manera y cuando no baja la ansiedad es probable que tenga una hernia en poco tiempo.

Lo mismo pasa con los pensamientos obsesivos. Podemos observarlo muy bien si vemos nuestro nivel de tensión como el nivel de agua en vaso:

Si nuestro nivel de tensión sube es probable que tengamos pensamientos obsesivos.

Si no atendemos a la ansiedad y llenamos cada vez más nuestro vaso de agua, las obsesiones

Se harán más frecuentes hasta el punto que tendremos una neurosis obsesiva.

Si seguimos sin cambiar nada y se va llenando aún más nuestro vaso, es probable que

Lleguemos a tener compulsiones y/o rituales. Esto es cuando hablamos de un Trastorno Obsesivo Compulsivo.

¿Significa que estoy o que me voy a volver loco/loca?

No exactamente. Lo que sí puede pasar si tenemos un estado muy alto de ansiedad y no intervenimos, es que este se puede convertir en una psicosis. La psicosis también se puede curar y hemos tratado muchos clientes en IPITIA con psicosis, pero el tratamiento suele requerir más tiempo.

Hay que pensar que los síntomas de la ansiedad son como una alarma que suenan cada vez más fuertes. Si no hacemos caso a estas señales los síntomas empeoran. Pero esto no es distinto a seguir caminando cuando tenemos un esguince. No significa que me estoy volviendo loco/a, pero sí que no estoy dando la atención necesaria a lo que me pasa.

Entonces el miedo a volverse loco/loca no está justificado. Lo que sí está justificado, es preocuparse cuando notemos señales de nuestro cuerpo de una ansiedad interna y hacernos cargo de ella. Esto lo podemos hacer a través de cambios importantes en nuestra vida, normalmente juntos con ayuda psicológica. Es importante que no esperes a llegar a niveles altos de la ansiedad, sino cuanto antes intervengas y busques ayuda mejor.

Lisette Zeeuw

Psicóloga Clínica

IPITIA