TOC y parejas

 

El TOC y la relación de pareja

 

En este artículo vamos a explicar todos aquellos comportamientos propios de la persona con un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) que pueden dificultar su relación de pareja y trataremos de ver qué se puede hacer por tal de mejorar la calidad de la relación.

Antes de enumerar estos comportamientos característicos de la persona con TOC, es importante saber, aunque sea de manera resumida, qué es un Trastorno Obsesivo Compulsivo.

Según los criterios diagnósticos del DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) este  se define como un trastorno de ansiedad que se caracteriza por su sintomatología obsesiva y compulsiva.

A continuación definimos qué son las obsesiones y las compulsiones:

  • Obsesiones: las obsesiones pueden ser pensamientos o imágenes mentales que se repiten constantemente. Estas imágenes o pensamientos mentales son indeseados e involuntarios y generan mucha ansiedad. Además, la persona que sufre estos pensamientos obsesivos por mucho que trate de ignorarlos o de hacer que desaparezcan, no es capaz de conseguirlo.
  • Compulsiones: pueden ser conductuales o mentales:
  1. Conductuales: las compulsiones conductuales serían la realización de acciones repetitivas (rituales) como por ejemplo: lavarse las manos, tener la necesidad de colocar una serie de objetos en un orden específico, o tener la necesidad de revisar alguna cosa en concreto constantemente, como por ejemplo, comprobar una y otra vez que la ventana esté cerrada.
  2. Mentales: las compulsiones mentales serían ideas o pensamientos repetitivos. Por ejemplo, contar números o repetir determinadas palabras mentalmente.

          

Ambos tipos de compulsión se llevan a cabo por tal de prevenir o reducir la ansiedad. Sin embargo, estas conductas o pensamientos repetitivos pueden no tener relación con la realidad y son claramente exagerados.

Sin embargo, para poder afirmar que una persona tiene TOC se han de cumplir una serie cosas:

  • Las obsesiones o compulsiones consumen mucho tiempo (más de una hora por día), generan mucha ansiedad o interfieren de manera significativa en las parcelas de la vida de la persona.
  • La sintomatología obsesiva y compulsiva no se debe al consumo de fármacos ni drogas.
  • El diagnóstico tiene que mostrar si la persona con TOC entiende que sus pensamientos obsesivos no se ajustan a la realidad o si está seguro de que son verdaderos. Por ejemplo, es posible que la persona sepa que no es necesario revisar el horno quince veces, pero aunque lo sepa, no puede evitar hacerlo.

Una vez ya tenemos claro en qué consiste un Trastorno Obsesivo Compulsivo, vamos a ir más allá de la sintomatología y a centrarnos en los comportamientos o ideas internas que son más comunes en las personas con TOC y que a su vez pueden generar dificultades en sus relaciones con su pareja. Veremos cómo algunas de estas características están íntimamente relacionadas.

 

Sobre-adaptación respecto a la pareja

Muchas personas con TOC tienden a necesitar adaptarse a su pareja de una manera desproporcionada. Esto significa vivir y actuar en función de lo que necesite y desee la pareja dejando de lado sus propias necesidades y deseos. Por lo tanto, sería como anular su persona para vivir de acuerdo a su pareja.

Esta sobre-adaptación puede generar muchas dificultades en la relación, porque muchas veces no nos apetece hacer lo que quiere hacer nuestra pareja, y no nos hemos de sentir mal. Es normal que en ocasiones nos apetezca hacer alguna cosa diferente y que no coincida con lo que le apetece a nuestra pareja. Si vivimos para nuestra pareja sin tener en cuenta nuestras necesidades y deseos, vamos a acabar haciendo muchas cosas que no deseamos y acabaremos sintiéndonos frustrados, tristes y dolidos, porque habrá infinidad de cosas que haremos sin realmente desear hacerlas. Además, si tomamos esta actitud de adaptarnos a la pareja, esta no tiene por qué pensar que estamos haciendo muchas cosas que realmente no haríamos. Por eso, la manera más sana de relacionarnos es comunicar lo que sentimos y pensamos. Ser libre con nuestra pareja a la hora de decir lo que nos molesta, lo que queremos o no queremos hacer, etc. permite que nos pueda comprender mejor y así, que puedan darse los cambios necesarios para que nos sintamos mejor.

 

Miedo a expresar lo que pienso / siento

El miedo a expresar lo que pensamos y/ o sentimos está muy relacionado con el punto anterior. Con ello no nos referimos a tener miedo de expresar todo lo que sentimos y pensamos, sino a todo lo que tiene que ver con expresar lo que nos molesta, lo que no nos gusta o aquello en lo que no estamos de acuerdo. Si no expresamos todas estas cosas, no estamos dando la oportunidad de que nuestra pareja nos conozca realmente y tampoco le damos la opción de cambiar ciertas cosas que nos hieren. Además, si no expresamos lo que nos molesta e irrita, todo ello quedará dentro de nosotros y eso se va a traducir en ansiedad.

Tener miedo de expresar lo que no nos gusta y nuestro desacuerdo, muchas veces tiene que ver con creer que si lo hacemos, nuestra pareja nos va a dejar de querer o nos va a dejar, y ello es falso, porque discutir o que hayan cosas de nuestra pareja que nos moleste, es natural, no nos puede gustar absolutamente todo de él/ ella. En la medida en que seamos capaces de expresar sin miedo todo esto, estaremos dando la oportunidad de que nuestra relación crezca y se haga más fuerte, porque expresar este tipo de cosas genera confianza e intimidad dentro de la relación, lo que permite que se establezca una relación más estrecha y madura.

 

Actuar según lo que se espera de mí

Es común que actuemos según lo que nuestra pareja espera de nosotros y no tanto de la manera en cómo lo haríamos de manera natural. Este punto también está muy relacionado con el primero y con el segundo, ya que de nuevo, nuestra actitud se ve condicionada por nuestro miedo a no ser aceptado o amado por nuestra pareja, y por tal de tener contenta a nuestra pareja, intentamos, según las expectativas que creemos que tiene respecto a nosotros, actuar según sus deseos y expectativas, anulando nuestra actitud más genuina y auténtica de nosotros mismos. Si actuamos así, lo que nos va a acabar pasando es que tengamos ansiedad, porque en muchas ocasiones, no estaremos expresando ni haciendo lo que realmente sentimos ni pensamos. En cambio, si actuamos como realmente somos, veremos cómo dejamos de sentir tanta ansiedad y nos sorprenderemos al ver que nuestra pareja también nos acepta y nos quiere cuando no estamos haciendo lo que desea o espera de nosotros.

 

Actuar según lo que considero correcto y no según lo que realmente deseo

Es común que actuemos por lo que consideramos correcto y no tanto por lo que deseamos, y ello está muy bien. Sin embargo, si nuestra conducta siempre se basa en lo ético y correcto, y nunca damos espacio a nuestros deseos ni a lo que nos apetece, no nos estamos permitiendo disfrutar, divertirnos, pasarlo bien… Quizás, detrás de todo ello, haya una idea, consciente o inconsciente, de que si actuamos como realmente nos apetece, ni nuestra pareja ni nadie nos va a querer. Sin embargo, es fundamental que a veces hagamos lo que nos apetece y que nos podamos divertir. Un indicador significativo de salud mental es la capacidad que tenemos para disfrutar y divertirnos.

Una vez desarrollados todos los puntos, vemos como todos están íntimamente relacionados. Todos ellos tienen en común el miedo. Miedo a ser rechazado, a que no te quieran, a expresar lo que no te gusta, lo que te hiere… también tienen en común la inhibición de la expresión de los instintos (la ira, la rabia, el desacuerdo…) y que viven disociados respecto a su Yo más auténtico y genuino. Sin embargo, es importante que en la relación con la pareja (como con todas las demás relaciones interpersonales) puedas expresar sin miedo lo que sientes y piensas, porque, de esta manera, vivirás con menos ansiedad y tus relaciones podrán ser más libres y sanas.

Todas estas actitudes e ideas internas están muy instaladas y arraigadas en la persona, por lo que no es algo que se pueda cambiar de un día para otro. Para ello, sería necesario ponerse en manos de un profesional y hacer un trabajo psicoterapéutico que permita conseguir cambios significativos que faciliten que la persona pueda resolver sus miedos y así pasar a vivir de acuerdo a su esencia.

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